365especies.com Biodiversidad con nombre propio (o científico)

30Ago/100

Pleurodeles waltl


Por Ignacio de Miguel, biólogo especializado en divulgación científica, editor de Biocarburante.com

Pleurodeles waltl es el nombre científico del gallipato, un anfibio poco conocido y difícil de ver si no se sabe por dónde anda. Dentro del orden de los urodelos (con cola durante todas las fases de su vida), se encuentra clasificado en al familia de los salmándridos (tritones o salamandras). De coloración heterogénea nos lo podemos encontrar de tonos grisáceos, verdosos o pardos. En los laterales del cuerpo tiene unas protuberancias verrugosas por donde puede llegar a extraer los extremos de las costillas si se siente amenazado.

Esta especie podemos considerarla endémica de la Península Ibérica, aunque también la encontramos en el norte de Marruecos. Está considerado uno de los urodelos más grandes de Europa, llegando a superar los 30 cm de largo. Como todos los anfibios es una especie amenazada por la vulnerabilidad a la destrucción y contaminación de su habitat que son las charcas y masas de agua más o menos permanentes, ya que les gusta permanecer en el agua la mayor parte de su tiempo.

Su etapa de celo y reproducción varía según su localización geográfica, haciéndola coincidir con el período húmedo del año, y siempre en medio acuático. Las hembras ponen de 150 (las más jóvenes) a 1300 huevos. Después de 12-13 días nacen las larvas, que miden unos 12 mm y se alimentarán de insectos a partir de los siete días de vida. La metamorfosis se produce alrededor de 100 días después y a una temperatura ideal de 18ºC.

Si buscamos información en la literatura científica veremos que disponemos de datos muy precisos sobre su fisiología y sus condiciones de vida, ya que ha sido utilizado en laboratorio para numerosos experimentos, incluso pruebas de ingravidez en el espacio.

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19Jul/100

Cypripedium calceolus

Por Pilar Perla Mateo, coordinadora de Tercer Milenio, suplemento de ciencia y tecnología de Heraldo de Aragón, desde 1994.

Ahora que sus preciosas flores, con forma de zueco, se habrán marchitado ya, es buen momento para hablar de Cypripedium calceolus, una rara orquídea que es mejor no molestar para que subsista. Delicado, encantador, el llamado "zapatito de dama" se distribuye por América del Norte, Eurasia y Japón, pero, en España, solo crece en la frescura pirenaica de hayedos y bosques mixtos de ribera, y también en matorrales, claros y prados, de las provincias de Huesca y Barcelona, entre 1.200 y 1.600 metros de altitud.

Por su exquisitez, recuerda a la princesa del guisante del cuento. Además de la altura, necesita un terreno especial y asociarse con un hongo en sus raíces. Hay que ser paciente con ella. Tarda mucho en dar flores: entre 6 y 10 años. Amarillas y moradas, sus flores hermafroditas duran abiertas entre 11 y 18 días. Son bellas, coloridas, encantadoras y también con una estructura muy especializadas, que asegura la polinización cruzada y evita la autofecundación. Es la única orquídea europea que esconde una trampa para insectos. Obligados a pasar por un estrecho canal, dejan allí primero el polen que portan y, al salir, se cargan con el de la orquídea que acaban de visitar.

Los daños producidos por recolección directa o ganado se unen a factores naturales como aludes o la acción de los sarrios que han contribuido a ponerla en peligro de extinción.

Aunque el visitante no arranque las flores, al acceder a la zona donde crece una población de zapatito de dama se aplastan individuos pequeños. La ubicación de su palacio es un secreto y tiene una guardia personal que vela por ella durante el periodo de floración de esta pequeña dama silvestre.

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14May/100

Abies pinsapo

Por Salvador Ramírez Marín, biólogo nacido en Arriate, un pueblo enclavado en la Serranía de Ronda, donde es endémica la especie Abies pinsapo. En la actualidad trabaja como técnico de medio ambiente en la Diputación Provincial de Málaga.

Abies pinsapo es el nombre científico del pinsapo, que fue descrito para la ciencia por el botánico suizo Edmund Boissier, en su obra Voyage botanique dans le Midi de l´Espagne (Viaje botánico por el sur de España), 1838. Se trata de un árbol alto, en ocasiones más de 30 m, de porte elegante que, en algunos ejemplares viejos se torna retorcido o dividido en varios brazos. Tiene la corteza fina, gris claro, con grietas oscuras de poca profundidad. Y las hojas gruesas, de sección subcuadrangular, de color verde oscuro. Sus piñas, grandes y erguidas, se sitúan en la parte superior de la copa, y cuando maduran se deshacen para liberar los piñones, dejando caer al suelo unas piezas con dos escamas pegadas.

Los abetales naturales de esta especie (denominados pinsapares) únicamente se localizan en determinados puntos de las Sierras de Málaga y Cádiz. Los bosques peninsulares de esta especie se encuentran entre 1000-1700 metros de altura. Son formaciones puras o mezcladas en menor medida con quejigos (Quercus faginea), arces (Acer monspessulanum y A. opalus subsp. granatense) o pinos (Pinus halepensis y P. pinaster). El pinsapo requiere unas condiciones de temperatura no muy extremas, con veranos frescos e inviernos fríos, con elevadas precipitaciones en primavera y nieblas frecuentes en otoño y primavera, y una cierta humedad estival, pudiéndose clasificar este clima como submediterráneo de montaña húmedo.

Los pinsapares tienen un elevado valor paisajístico y científico. A pesar de la protección de que gozan estos bosques, aún son muchas las amenazas que se ciernen sobre ellos: incendios provocados, proyectos urbanísticos, erosión, falta de regeneración por sobrepastoreo, exceso de visitantes incontrolados, etc.

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26Mar/102

Herpestes ichneumon

Por Esperanza García Molina (alias Pampa), periodista científica y licenciada en física. Ha trabajado en diversos medios de comunicación, en radio y en prensa escrita, y es coautora de varios libros de divulgación.

Herpestes ichneumon es el nombre científico del meloncillo, un esbelto mamífero con cola larga, orejas diminutas, cuerpo alargado y pequeñísimos ojos ambarinos con las pupilas horizontales. Es la única especie de mangosta que vive en Europa, y se puede encontrar en las zonas de matorral del Parque Nacional de Doñana (Huelva). Tiene patas cortas y uñas duras con las que excava madrigueras. A pesar de no medir más de un metro de longitud y pesar unos 3 kg, se alimenta de conejos y reptiles a los que se enfrenta sin miedo; incluso caza víboras.

Lo más curioso de los meloncillos es su manera de caminar en grupo con sus crías, todos en fila, cada uno bajo la cola del siguiente. Por su culpa, más de un cazador ha creído ver una enorme serpiente peluda que se partía en trozos al disparar contra ella.

(© Imagen: H.K.Photography)

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19Mar/1010

Lachesis muta

lachesis

Por Henrique Caldeira Costa, biólogo y herpetólogo del Museu de Zoologia João Moojen (Viçosa-MG, Brasil).

El género Lachesis comprende cuatro especies de serpientes que habitan los bosques tropicales de América central y América del Sur. Son las víboras más grandes del mundo y las serpientes venenosas de mayor tamaño de América, alcanzando ¡hasta 3,5 metros de longitud! Además son las únicas víboras ovíparas del Nuevo Mundo. Después de poner los huevos (hasta 20), la hembra permanece enrollada alrededor hasta que las crías rompen el cascarón.

Lachesis muta tiene la mayor distribución entre las especies del género, y vive en las selvas tropicales de América del Sur. Nocturna y terrestre, descansa durante el día bajo árboles caídos, en cuevas rocosas y dentro de madrigueras como las que construyen los roedores o los armadillos. Se alimenta de zarigüeyas, ratas y otros mamíferos pequeños.

Lachesis recibe su nombre de una de las Parcas de la mitología griega, las tres diosas que determinaban la vida humana y el destino de cada persona. El nombre muta procede del latín y significa 'muda', porque al principio se pensaba que era una especie de serpiente cascabel sin sonajero. El nombre indígena de la especie es surucucu, que significa “que muerde demasiado”, probablemente porque la gente cree que es un animal agresivo, aunque los expertos afirman lo contrario. También se le conoce como pico de yaca, porque sus escamas se asemejan al fruto del árbol de jack, yaca o panapén (Artocarpus heterophyllus).

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12Mar/101

Adansonia gregorii

Por Engracia Madejón, Investigadora Científica del CSIC en el IRNAS (Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla) y viajera empedernida.

Adansonia gregorii es el nombre científico del boab, un árbol de la familia de las Malvaceas. Como otros baobas se reconoce por su tronco, ancho en la base, que le da aspecto de botella. Es endémico de Australia y crece en Kimberley (región del oeste de Australia) y algunas zonas del Territorio de Norte. Es la única especie australiana, las demás se localizan en Madagascar (6) y en el continente africano (1). Puede alcanzar una altura de entre 9 y 12 metros y sus troncos pueden tener un diámetro de más de 5 metros (¡incluso servían como cárceles una vez secos!). Es caducifolia, y pierde sus hojas en la estación seca y las recupera en la húmeda.

Durante miles de años los aborígenes han aprovechado todas sus partes: la corteza para fabricar cuerdas, su tronco poroso para obtener el agua retenida, y los frutos y las hojas como alimento y con fines medicinales. Las cáscaras duras de los frutos se usaban para hacer distintos tipos de recipientes. El fruto tiene una textura parecida a la de una manzana seca y sabor ácido, como el de los cítricos, y es muy rico en vitamina C y minerales.

Las leyendas aborígenes cuentan que el Dios de los árboles creo el boab como el mejor de los árboles del universo, con las flores más hermosas y los frutos más jugosos. Pero a medida que fue creciendo perdió esplendor y sus frutos adquirieron un sabor horrible. El Dios de los árboles se enfadó tanto que lo arrancó de un golpe de la tierra y lo plantó del revés. Por eso cuando ves uno de ellos te da la impresión de que crece con las raíces al aire.

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5Mar/102

Chamaeleo chamaeleon

Por Eugenio M. Fernández Aguilar, físico, profesor y divulgador, autor del blog Ciencia en el siglo XXI

Chamaeleo chamaeleon es el nombre científico del camaleón común. En la Península Ibérica puede encontrarse en Andalucía occidental y, en menor medida, en algunas poblaciones de Andalucía oriental. Su hábitat se ha visto reducido últimamente debido a la actividad humana, sumiéndolo en un serio peligro de extinción. Por suerte, se adapta con facilidad a las huertas en parcelas unifamiliares y a algunas zonas residenciales.

La lentitud en sus movimientos hace del camaleón un reptil inusual y pintoresco. Esta cadencia es su desplazamiento viene justificada por la capacidad que tiene de girar los ojos hasta 180º y de forma independiente. Las extremidades (a modo de pinzas) y su cola prensil le permiten desplazarse casi por cualquier lugar. El camaleón se alimenta de insectos mediante una estrategia prodigiosa: su total inmovilidad le hace pasar desapercibido, se balancea para emular el movimiento de las hojas por el viento y, cuando el insecto está cerca, proyecta su larga y pegajosa lengua para atrapar la presa en un golpe certero. Puesto que pasa mucho tiempo sin alimentarse corre la leyenda de que se alimenta de aire.

Quizás la característica más popular del camaleón sea su cambio de color. El camuflaje se produce sólo ocasionalmente. El objetivo de los cambios de color es, en realidad, la termorregulación y la comunicación. Con el fin de obtener baños de sol más eficaces, oscurecen su piel. Respecto a la comunicación, los cambios se producen, sobre todo, por luchas entre camaleones. El mimetismo en el caso del camaleón común es más un mito que una realidad: los colores que adoptan son, simplemente, muy parecidos a los de su propio hábitat.

Etimológicamente, camaleón significa “león que va por el suelo”.

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12Feb/101

Patella ferruginea

Por Francisco Pereila, de la Fundación Museo del Mar de Ceuta

Patella ferruginea es el nombre científico de un molusco gasterópodo marino de tamaño grande (hasta más de 10 cm), por lo que también se le conoce como lapa gigante. Se trata de una especie endémica del Mediterráneo occidental, protegida desde 1999, siendo el único invertebrado marino mediterráneo incluido en la categoría de “en peligro de extinción” dentro del Catálogo Español de Especies Amenazas. El indicativo de especie ferruginea alude a su aspecto externo, como de metal oxidado (ferruginoso), que le confiere una gran capacidad de camuflaje con su entorno. Habita en sistemas de arrecifes costeros (tanto naturales como antrópicos) intermareales y zonas muy someras protegidas.

Es una especie poco fecunda, con un periodo reproductor corto, de crecimiento lento y muy sedentario. Por lo general, los ejemplares de mayor talla y edad son hembras, que pueden alcanzar los 30 años. En España abunda en las islas Chafarinas, Ceuta, Melilla y, en menor medida, en Andalucía. Los restos fósiles indican que las poblaciones han disminuido desde el Paleolítico hasta la actualidad. Sus principales amenazas son las construcciones de infraestructuras costeras, la contaminación marina y la recolección para alimentación o cebo.

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